LA FIESTA DE LA MERCÉ HA LLEGADO

LA FIESTA DE LA MERCÉ HA LLEGADO

La fiesta de la MercÉ ha llegado

Hace ya un par de años que la Fiesta Mayor de Barcelona se extiende, más de lo que nunca lo había hecho, por los barrios de la ciudad. Y si el año pasado ya puso un pie en el parque de la Trinitat, este año vuelve a hacerlo y, no contenta con haber convertido un nudo de la Ronda en territorio festivo, extiende sus conquistas al parque de Nou Barris y al de Sant Martí.

Fiestas de la Merce 2017
Fiestas de la Merce 2017

Sí, no hay duda, la Mercè es una chica de barrio… Lo ha visto muy claro un artista barcelonés que, como tantísimos habitantes de la ciudad, nació fuera de Barcelona. Se llama Javier Mariscal, es un señor que en 2050 cumplirá cien años y que, mientras espera ese día, mata el tiempo trabajando o rodeado de sus nietos. No se habría imaginado a sí mismo tal como se ve ahora cuando, recién estrenada la década de los 70, llegó a Barcelona para estudiar diseño en la escuela Elisava. Pasó allí un par de años porque él, de hecho, lo que quería era desclasarse. Y es que había venido de Valencia, donde era hijo de una familia con medios, pero lo que de verdad quería era vivir en un lugar donde no fuera ni hijo ni hermano de nadie, sino solo Javier. Se encontró en una ciudad más grande de lo que creía y donde pasaban más cosas de las que había imaginado, una ciudad que, como dice, “olía a imprenta” y donde se cocían mil y un proyectos editoriales. No es raro que enseguida estuviera dibujando, que formara parte de aquel mito del cómic underground que se llamaba El Rrollo Enmascarado y que compartiera piso con Nazario y otras gentes de mal vivir que formaban parte de la escena subterránea del momento. Hay quien piensa que Mariscal apareció de la nada en 1992 con su Cobi bajo el brazo, pero ya hacía mucho tiempo que trabajaba en la ciudad, se había hecho un nombre y había realizado encargos en Japón, Italia y otros muchos lugares. De hecho, en 1987, ya era un artista reconocido que había firmado un cartel de la Mercè. Hoy mira aquel cartel con ojos críticos y, chasqueando la lengua, lo juzga demasiado triste y apagado, “sin los colores de Barcelona”. “El día que lo hice estaba de mala leche”, se justifica. De ahí que este año se haya sacado la espina con un nuevo cartel, de colores mediterráneos, que convierte a la Mercè en chica de barrio.

Porque, veinticinco años después de haber dado a luz a una familia de tinta formada por Cobi, Petra y varios amigos olímpicos más, ahora Javier Mariscal nos dibuja una Mercè que, por la cara que pone, podría vivir perfectamente en Nou Barris. Es una chica joven, guapa, dotada de la belleza barcelonesa que le conceden un peinado à la Tibidabo y un pasador en forma de torre de comunicaciones. En las manos tiene un móvil, ese elemento imprescindible para cualquier ser humano de nuestro tiempo, viva en Los Ángeles o en Senegal, seguramente con alguna app musical que le permite escuchar a los artistas programados en el BAM. Sí, la Mercè va a la moda y tiene un tatuaje en el brazo con el perfil de la estatua de Colón que es la envidia de sus conocidas. Está rodeada de enanos y gigantes, cruceros cargados de turistas, chicas que se broncean en la playa, niños y niñas que juegan en la calle como se hacía antes y como se puede volver a hacer ahora que hay más verde y más zonas peatonales… Y es que el humo de los coches (lo sabe la Mercè y lo sabe un Javier que a menudo tira de bicicleta para ir a trabajar) es tan malo o más que el del tabaco. Por eso esta Mercè vecina de Nou Barris lo tiene claro: tenemos que ponernos las pilas con el reciclaje, de ahí el collar que luce; tenemos que obtener como sea energía limpia, de ahí unas placas solares convertidas en gafas de sol; y tenemos que esforzarnos en tener un transporte público de calidad como este metro que le sale a la Mercè de debajo de la oreja… Este, y ningún otro, nos dice esta Mercè de barriada, es el futuro de la ciudad: ser, una vez más, pionera y convertirse en un referente en el campo de la sostenibilidad y también de la cultura, este conjunto de conocimientos y pautas de comportamiento que nos hace mejores y nos libra de la barbarie.